Ayalde es mi familia: llevo 38 años formando parte de la vida del colegio

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En el colegio hay personas cuya historia está profundamente ligada a la vida de Ayalde, no solo por su trabajo diario, sino también por su experiencia personal como familias del entorno educativo. Es el caso de Maria José Solís que forma parte del equipo de servicios y mantenimiento desde hace 38 años.

Madre de tres hijos que estudiaron en Munabe, ha vivido también muy de cerca la evolución del proyecto educativo y el crecimiento de ambos colegios a lo largo de las últimas décadas.

¿Cómo recuerdas tu incorporación al colegio Ayalde?

Empecé el 7 de julio de 1988, así que llevo casi 38 años aquí. Era muy joven y mis compañeras eran bastante mayores que yo. Guardo muy buen recuerdo de aquella época y todavía mantengo el contacto con algunas de ellas.

¿Qué te llamó la atención en aquellos primeros momentos?

Éramos pocas personas y nos conocíamos todas. Había un ambiente muy cercano y familiar.

Después de tantos años, ¿qué cambios has visto en el colegio?

He visto crecer muchísimo el colegio. Recuerdo aquellos veranos en los que se ampliaban las instalaciones, cuando donde había dos clases pasaba a haber tres y se construían nuevos pabellones.

¿Qué es lo que más te impresiona de cómo ha evolucionado el centro?

Todo lo que ha crecido sin perder su esencia.

¿Cómo es tu día a día en el área de servicios y mantenimiento?

Hay mucho trabajo, muchos eventos, muchos cafés y mucha gente a la que atender. Siempre hay movimiento, pero estoy muy a gusto.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo aquí?

La cantidad de gente que pasa por el colegio y lo distintos que son los niños. Cada uno tiene su personalidad y eso hace que ningún día sea igual al anterior.

Eres madre de tres hijos que estudiaron en Munabe. ¿Cómo has vivido esa experiencia desde dentro?

Muy bien. Yo les traía al colegio y luego me los llevaba a casa. Lo curioso es que aquí siempre me llamaban por mi nombre de pila.

¿Qué recuerdos tienes de su etapa escolar?

Tengo muy buenos recuerdos. Además, muchas de las amistades que hicieron entonces siguen siendo hoy sus amigos.

¿Cómo ha sido para ti compaginar tu trabajo en el colegio con tener a tus hijos en el mismo entorno educativo?

Muy bien. Me veían por el colegio, aunque normalmente hacían como que no me veían.

Después de tantos años, ¿qué significa para ti Ayalde?

Ayalde es mi familia. De hecho, siempre digo en broma que muchos de los contactos de mi teléfono se apellidan Ayalde.

¿Qué es lo que más valoras de formar parte del colegio durante tanto tiempo?

El trato y el cariño de las personas. Un simple «¿cómo estás?» dice mucho.

¿Recuerdas alguna anécdota especial vivida en el colegio?

Hay alumnas que estaban en COU cuando yo empecé a trabajar aquí y que ahora traen a sus propias hijas al colegio. Algunas se parecen tanto que las reconozco enseguida.

Me encanta que me saluden, tanto dentro como fuera del colegio.

Y anécdotas con mis compañeras… ¡tengo todos los días!

Si tuvieras que elegir un recuerdo que resuma estos años, ¿cuál sería?

Uno de los momentos más especiales fue cuando cumplí 50 años. Mis compañeras me organizaron una fiesta sorpresa y no me di cuenta de nada hasta el último momento.

Si miras atrás, ¿qué le dirías a la persona que empezó a trabajar aquí hace casi 38 años?

Que ha merecido la pena y que ha tenido la suerte de formar parte de una gran familia.

¿Y qué mensaje te gustaría transmitir a las nuevas familias y trabajadores del colegio?

Que no perdamos nunca el cariño, la cercanía y el trato humano que siempre han caracterizado a este colegio.