Despedida a la profesora Maricruz Bermejo: una vida de servicio
El pasado 10 de octubre, el colegio Alcaste·Las Fuentes vivió una jornada muy especial: la despedida de Maricruz Bermejo, profesora que ha dedicado toda su vida profesional a este centro y que, tras 43 años de trabajo ininterrumpido, cierra una etapa marcada por la entrega, la vocación y el cariño de toda la comunidad educativa.
La jornada comenzó con un entrañable acto preparado por las alumnas de Primaria, quienes quisieron expresar su agradecimiento a la que ha sido su profesora de Matemáticas durante tantos años. Después, el equipo docente de las dos sedes, Logroño y Nalda, se unió para rendirle un cálido homenaje, reconociendo su trayectoria y el legado que deja en el colegio.
Maricruz llegó a Alcaste en septiembre de 1982, apenas cinco años después de su fundación. Empezó su labor docente en la antigua sede, en el chalet de la carretera de Burgos, y desde entonces ha sido testigo directo de la historia y evolución del colegio: el traslado a la actual ubicación, el crecimiento del número de alumnas, familias y profesoras, y los recientes cambios hacia las aulas mixtas.
Su nombre está profundamente ligado al de Alcaste. Es la profesora en activo con más años de dedicación y, como muchos la definen, “la memoria viva del colegio”. Con su serenidad, cercanía y pasión por la enseñanza, ha dejado una huella imborrable en generaciones de alumnas que aprendieron con ella mucho más que matemáticas.
Durante la despedida, Maricruz compartió algunos recuerdos y reflexiones sobre su larga trayectoria. Recordó con especial cariño a María Ángeles Díez del Corral, primera directora del colegio, y a Pilar Lázaro, subdirectora en aquellos primeros años:
“Me acogieron muy bien, confiaron en mí y con ellas aprendí mucho”, señaló emocionada.
Al preguntarle por un consejo que la haya guiado a lo largo de su carrera, Maricruz respondió con sencillez y convicción:
“Enseñar con el ejemplo.”
Y al reflexionar sobre las claves para educar bien a un alumno, añadió:
“Escuchar, comprender y quererlos bien —que no es lo mismo que consentirlos—.”
Su despedida deja un profundo agradecimiento entre quienes han tenido la suerte de trabajar a su lado y aprender de su experiencia.