Marta Ferrer: «Todo suma, todo en la vida tiene un para qué»

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Marta Ferrer es antigua alumna de Ayalde y actualmente desarrolla su labor profesional en Bilbao como coordinadora general de VIVE, Asociación que da la Vida por cada Vida. Además, es responsable del departamento financiero de Digital PM, donde gestiona áreas clave como la contabilidad, el análisis financiero, los presupuestos de tesorería, las nóminas, los impuestos y la administración general.

Desde su experiencia en el ámbito social y económico, combina la gestión rigurosa con el compromiso humano propio de una organización dedicada al acompañamiento y apoyo a las personas.

¿Cómo recuerdas tu etapa en el colegio Ayalde?

Recuerdo mi etapa en Ayalde como una época muy feliz y llena de cariño. En el colegio hice a quienes siguen siendo hoy mis amigas. Continuamos muy unidas y compartiendo momentos importantes de nuestras vidas.

¿Hubo alguna experiencia, profesora o actividad que te haya marcado especialmente?

Sin duda, lo que más me marcó fue la gran devoción a la Virgen María que me inculcaron en el colegio. Me encantaban el día de Santa María Reina y los concursos de villancicos.

Recuerdo con mucho cariño a Begoña Yanke y las actuaciones de teatro de la fiesta de Navidad. También los impresionantes belenes que montaba Manu Fernández, especialmente aquel realizado con muñecas Barriguitas. ¿Quién no se acuerda?

Y cómo olvidar los divertidos ensayos del coro con Jon Libarona y Pilar Larrazábal. Incluso llegamos a cantar en una ocasión en la Basílica de Begoña y aparecimos en ETB.

¿En qué momento decides orientar tu carrera hacia el ámbito de la gestión y el sector social?

Siempre tuve inquietud por hacer voluntariado. Desde los 16 años y hasta el nacimiento de mi primera hija participé en la peregrinación diocesana a Lourdes de la Hospitalidad Vizcaína.

Más adelante, entre mis cuatro hijos, la familia y el trabajo, me resultaba difícil encontrar tiempo para dedicarlo al voluntariado. En 2011, tras 17 años de carrera profesional, me quedé en paro. Fue entonces cuando desde Provida Bilbao —hoy VIVE— me llamaron para acompañar a mujeres embarazadas, y desde la Hospitalidad Vizcaína me propusieron ayudar en la organización de la peregrinación anual.

Aquella etapa me permitió retomar ambas actividades. Durante siete años me encargué de la organización de la peregrinación y actualmente soy la tesorera. Además, hoy tengo la suerte de participar junto a mi marido y mis hijos como voluntarios.

¿Qué estudios realizaste tras terminar el colegio y cómo fueron tus primeros pasos profesionales?

Estudié ADE con especialización en Finanzas en la Universidad Comercial de Deusto. Comencé mi trayectoria profesional en una consultoría en Madrid. Después me incorporé al sector bancario, trabajando primero en Pamplona y Santander, para finalmente establecerme en Bilbao.

¿Qué es exactamente la asociación VIVE y cuál es su misión principal?

VIVE, Asociación que da la Vida por cada Vida, es el nuevo nombre de Provida Bilbao, entidad fundada en 1979.

Nuestra misión es defender la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Trabajamos especialmente en tres ámbitos:

  • Al inicio de la vida, acompañando a mujeres que se sienten presionadas para abortar ante un embarazo imprevisto. Muchas veces, sentirse escuchadas y apoyadas es suficiente para que puedan seguir adelante.
  • Durante la vida, mediante conferencias y actividades de sensibilización sobre la prevención del suicidio juvenil.
  • Al final de la vida, promoviendo y apoyando los cuidados paliativos.

¿Cómo es tu día a día como coordinadora general?

Mi trabajo es muy variado y exige coordinar numerosas tareas.

Lo primero y más importante es atender las llamadas de las mujeres que solicitan nuestra ayuda. Después organizamos entrevistas de valoración, que siempre realizamos dos personas. En función de cada situación, se les deriva a la psicóloga o se les asigna una voluntaria que les acompañará durante el embarazo y la maternidad.

También coordinamos la entrega semanal de ropa infantil, la distribución mensual de productos básicos como leche en polvo, pañales o cereales, así como ayudas puntuales para alimentación, medicamentos o alquileres.

Además, gestionamos los equipos de voluntariado y la recogida y entrega de cunas, cochecitos, sillas y otros materiales para las familias.

Son muchas las tareas del día a día, pero lo más importante es estar disponibles para estas mujeres valientes que, aun teniendo muchas dificultades, deciden seguir adelante con sus embarazos.

¿Qué retos supone compaginar la parte social de la entidad con la gestión financiera?

La gestión financiera es una parte fundamental de mi trabajo. Intentamos optimizar al máximo los recursos, buscando proveedores asequibles y colaboraciones solidarias.

Nuestros recursos son limitados y cada vez resulta más difícil conseguir nuevos socios. Por ello, presentamos proyectos a convocatorias de ayudas de fundaciones y asociaciones, y realizamos un seguimiento exhaustivo de cada gasto para justificar adecuadamente las ayudas recibidas.

Sin el apoyo de fundaciones, asociaciones y particulares nuestra labor no sería posible. Desde aquí quiero agradecer a todas las personas que colaboran con VIVE y hacen posible nuestro trabajo.

¿Qué es lo que más te motiva de tu trabajo actual?

Ver la transformación de una mujer que llega perdida y sola ante un embarazo imprevisto y acompañarla hasta convertirse en una madre feliz y llena de ilusión por sacar adelante a su hijo.

Es emocionante comprobar cómo evolucionan ellas y cómo crecen sus hijos. Saber que el año pasado nacieron 14 bebés gracias al acompañamiento recibido, y 23 el año anterior, supone una enorme satisfacción. Aunque hubiera sido solo uno, habría merecido la pena.

¿Qué valores del colegio crees que te han acompañado en tu trayectoria profesional?

La solidaridad, el espíritu de servicio, la empatía, la gratitud, la integridad, el sentido del deber y del esfuerzo. Y, como base de todo ello, una sólida formación cristiana y espiritual.

¿Qué consejo darías a los alumnos que hoy están en Ayalde y se están planteando su futuro?

Les diría que aprovechen al máximo todo lo que el colegio les ofrece. El éxito profesional tiene mucho más sentido cuando va acompañado de una sólida formación humana y de la capacidad de mirar a los demás con generosidad y empatía.

También les animaría a hacer voluntariado. Ayudar a las personas más vulnerables transforma la mirada y aporta una satisfacción difícil de explicar.

Y, por último, les diría que no tengan miedo a equivocarse. Si en algún momento cambian de rumbo, no pasa nada. Todo suma y todo en la vida tiene un para qué.

Como dice el lema de Ayalde: «Siempre alegres para hacer felices a los demás». Yo añadiría: siempre agradecidos y con una actitud optimista ante la vida.