Miguel Ángel Davó se jubila tras más de 30 años como profesor en Erain

jubilación profesor Erain

Hablar de Miguel Ángel Davó es hablar de una parte de la historia de Erain. Ingeniero de profesión y profesor por vocación, durante más de tres décadas ha acompañado a generaciones de alumnos dentro y fuera del aula. Quienes le conocen destacan su discreción, su generosidad y esa sonrisa serena que nunca le abandona. Con su jubilación cierra una etapa, pero pasa a formar parte de ese grupo de profesores que, con su dedicación diaria, han dejado una huella profunda en el colegio y han contribuido a hacer de Erain un lugar donde las personas siempre están en el centro.

1  ¿Recuerdas el primer día como profesor?

Empecé a trabajar en Erain el uno de marzo de 1992. Tuve la suerte de hacerlo así, antes de acabar un curso, poco a poco. Julio Íñiguez, a quien sustituiría a partir de septiembre, me propuso dar las clases sobre Integrales en COU – actual 2º de Bachillerato – y me dio consejos sobre cómo hacerlo.

Además, durante ese trimestre, entré en las clases de otros profesores, para aprender de ellos. Desde el fondo de la clase me resultaba divertido ver la comunicación entre alumnos, a escondidas del profesor, o cómo algunos leían un libro entre las rodillas en lugar de seguir la clase.

2  ¿Qué personas te marcaron como profesor?

Cuando llega uno y no sabe casi nada, aprende de todos. Naturalmente, tuve mayor contacto con los de Secundaria y Bachillerato, en donde yo daba clase: Miguel García, Miguel Osés, José Luis Granados, etc.

Álvaro Fuentes, que había sido director, en ese momento era un profesor más, pero con tanta experiencia, que resultaba imposible no fijarse en él: sus comentarios ante problemillas con alumnos, su labor como tutor personal de alumnos a los que defendía hasta el final, etc.

3 ¿Nos cuentas un poco tu trayectoria profesional en Erain?

Llegué a Erain para sustituir a Julio Íñiguez, persona con mucha experiencia. Yo llegaba después de trabajar unos años en una empresa, y no sabía lo que era un colegio por dentro, realmente. Los primeros años fueron de aprendizaje, como profesor, como tutor personal – entonces se decía preceptor -, etc: cómo se entra en clase, cómo se trata a los alumnos, cómo se hace una tutoría con alumnos, cómo con los padres,…

Al cabo de unos años pasé a formar parte en la Junta de Gobierno del colegio, donde estuve alrededor de veinte años. Mi responsabilidad era, fundamentalmente, la parte técnica o pedagógica. En esas tareas coincidí con José Luis Villamor, Jesús Barbarin, Nicolás Prieto, Borja Martínez de Bedoya, Enrique Orobiogoikoetxea, y, más recientemente, con Francis Caballero. Esos años fueron los primeros de COAS, llenos de proyectos e ideas que íbamos poniendo en marcha.

Los últimos cursos, ya sin las tareas de dirección, me he dedicado a dar clases y a la labor de tutoría personal. Como a todo profesor, me ha tocado cambiar de unas asignaturas a otras y cambiar también de edades, lo cual ha supuesto un nuevo reto. Este curso me ha hecho ilusión dar clase por primera vez de Música, y en cursos en que nunca había dado clase: primero y segundo de ESO. He tenido la suerte de contar con padres, alumnas y alumnos que han tocado diferentes instrumentos en el aula.

4 ¿Qué es lo mejor que te llevas de tu paso por el colegio?

Sin duda, el trato con todos: personal del colegio, padres, profesores y alumnos.