Setenta y ocho alumnas reciben la Confirmación este curso

foto grupo

El pasado 28 de enero tuvo lugar en la parroquia de Las Mercedes, de Las Arenas, la Confirmación de 78 alumnas del colegio Ayalde·Munabe, en una ceremonia celebrada por el obispo de Bilbao, D. Joseba Segura. En este acto tan emotivo estuvieron acompañadas por sus profesoras, así como por sus familiares y amigos.

Concelebraron la Santa Misa, junto al obispo, cinco sacerdotes, dos de ellos capellanes de Ayalde·Munabe: D. Ignacio Ordavás y D. Pedro Mari de Diego. Durante el rito de la imposición de manos y la unción con el santo crisma, D. Joseba mantuvo un diálogo cercano con cada alumna, convirtiendo el momento en una experiencia personal y especialmente significativa para cada una de ellas.

La ceremonia contó, además, con un momento muy especial: un grupo de alumnas amenizó la celebración con sus cantos, aportando aún más emoción a este día tan importante.

Varias alumnas y una profesora participaron en la liturgia proclamando las lecturas y las peticiones. Especial impacto tuvieron las palabras de la alumna Ana Cifrián, que puso el broche final a la celebración con un mensaje lleno de emoción.

Para las alumnas, este día supuso un momento de gran alegría, ya que culminaban un importante proceso de formación humana y cristiana. Días antes habían participado en una convivencia y en un retiro previo en Torreciudad para preparar el sacramento. Además, el pasado 22 de enero, D. Joseba Segura visitó el colegio para mantener un coloquio con ellas, ayudándolas a profundizar en el sentido de la Confirmación.

Durante ese encuentro les habló con cercanía sobre la importancia de vivir con coherencia su fe y de servir a la sociedad a través de su futuro desarrollo profesional. También destacó la relevancia de elegir bien a la persona que las acompañará en su camino, subrayando la importancia de esa decisión en la construcción de un matrimonio cristiano.

Ante la pregunta de una alumna —¿qué espera el Obispo de nosotras?—, D. Joseba respondió que él no esperaba nada, sino el Señor. Por ello, las animó a ser luz en medio de la sociedad y a transmitir todo lo aprendido en el colegio.

Si tuviéramos que resumir la celebración en tres palabras, sin duda serían: alegría, respeto y silencio. Todo el acto transcurrió en un ambiente de recogimiento, de felicidad y devoción hacia el sacramento.

Si quieres ver las fotos de la ceremonia, puedes pinchar aquí.