Un reencuentro con nuestro yo de hace 25 años
Lo vivido el pasado 29 de mayo fue algo mágico. Llevábamos tiempo preparando ese día con mucha ilusión: chats interminables, fotos rescatadas de álbumes familiares… ¡y el resultado no defraudó!
Nos reunimos 31 alumni, una cifra nada desdeñable, dado el paso de los años.
Desde Alumni Ayalde nos recibieron en el colegio con un cariño enorme. Después, nos dirigimos a ensayar el desfile, y en ese momento comenzó a sentirse la magia. La música, los colores y el ambiente parecían devolvernos a aquellos años. Cuando comenzó el desfile, compartimos escenario con las alumnas de 2º de Bachillerato, a quienes quisimos transmitir el testigo de nuestra etapa en el colegio hace 25 años. En ese gesto estaba todo lo que queríamos compartir: compañerismo, laboriosidad, amistad auténtica, cariño, esfuerzo, amabilidad y cercanía, valores que nos acompañaron entonces y que siguen muy presentes hoy.

Fue un día muy especial, pero al mismo tiempo con algo de familiar: lo que ocurre cuando vuelves a una gran familia. A pesar del tiempo, sigues sintiéndote en casa.
Allí estaba nuestro colegio, algunas de las profesoras que formaron parte de nuestra vida durante tantos años, reencuentros, risas y muchos recuerdos que, por un momento, nos devolvieron a nuestro yo de hace 25 años. La Virgen de la Ermita fue testigo de todo ello en su día grande, rodeada de flores.
Descubrimos nuevas facetas de compañeras a las que no veíamos desde hacía 25 años e incluso volvimos a conectar con algunas con las que quizá en aquella época no habíamos tenido tanta relación. Porque el vínculo que se crea en Ayalde perdura en el tiempo.
Algunas tuvimos la suerte de vivir este momento acompañadas por nuestros hijos y sobrinos, lo que lo hizo aún más especial, tanto para ellos como para nosotras.
Sin duda, fue un día inolvidable y un auténtico regalo.