Una vida dedicada a la educación
En febrero, el colegio despidió con un emotivo homenaje a Maru Martínez de Bedoya, que se jubiló tras más de 38 años de dedicación a la docencia. Entró al colegio con 25 años y ha concluido su etapa profesional, dejando una huella profunda en compañeras, alumnas y familias.
Las alumnas y profesoras de ESO quisieron rendirle un sentido reconocimiento con un paseíllo en el que le cantaron, aplaudieron y le dieron las gracias por tantos años de entrega. Sus compañeras le obsequiaron con un ramo de flores, gesto que se sumó al detalle del director del colegio, Eloy Olabarri, en señal de agradecimiento por su labor y generosidad.
Maru es mucho más que una profesora. Antigua alumna de la II promoción del colegio, ha sido docente de Historia, madre del colegio y subdirectora técnica durante más de 15 años. A lo largo de su trayectoria ha acompañado a generaciones de alumnas y familias como tutora, orientando con paciencia, rigor y sabiduría.
Su labor docente se ha caracterizado por la versatilidad y el profundo conocimiento de las Humanidades. Ha impartido asignaturas muy diversas como Historia, Gizarte, Geografía en 2º de Bachillerato, Conflictos, Religión, Euskera o Cultura Vasca, mostrando una gran capacidad de adaptación y un compromiso constante con la formación integral de las alumnas.
Si algo define su manera de trabajar es el rigor. Maru preparaba cada clase con esmero, cuidando cada detalle y manteniendo siempre el mismo nivel de exigencia, sin dar ninguna materia “por hecha” ni bajar el listón. Su profesionalidad y constancia han sido, en sí mismas, una lección para sus alumnas.
Durante el mes previo a su jubilación quiso despedirse personalmente de los distintos departamentos y equipos del colegio. Organizó pequeños encuentros con mantenimiento, personal de limpieza, el departamento de iPad, orientación, el comité de empresa y otros compañeros, agradeciendo de cerca los años compartidos. Un gesto sencillo que refleja su forma de entender la educación: centrada siempre en las personas concretas.
El homenaje preparado por las alumnas fue especialmente creativo y emotivo. Con la ayuda de sus profesoras, organizaron un pasillo que recreaba una línea del tiempo, desde la Prehistoria hasta el siglo XXI, representando distintos momentos históricos con carteles y disfraces. No faltaron detalles simpáticos y llenos de cariño, como los dados que tantas veces utilizaba para repartir los exámenes, las “momias” envueltas en sus apuntes o una divertida lista de sospechosos al estilo de Robespierre. También se sumaron antiguas alumnas, hoy madres del colegio, que no quisieron perder la oportunidad de despedirse de quien fue su tutora y es ahora amiga.
Más allá de su exigencia académica, Maru ha destacado por su capacidad para generar comunidad. Los momentos compartidos —el café, las comidas o las pausas entre clases— se convertían con ella en espacios de diálogo, reflexión y buen humor. Su cercanía y su capacidad de conversación han contribuido a fortalecer los lazos entre compañeras.
Desde el colegio queremos agradecerle profundamente su vida dedicada a la educación. Su legado permanecerá en las aulas, en los pasillos y, sobre todo, en el corazón de tantas alumnas que han tenido la suerte de aprender con ella. ¡Gracias, Maru, por tu entrega y por tantos años de servicio generoso!
Para ver el vídeo de despedida, pincha aquí.